El solitario camino del emprendedor
- Luis Yumha Estay
- 5 feb 2025
- 2 Min. de lectura
Cuando hablamos de emprendimiento, solemos destacar lo positivo: la libertad, la independencia, el propósito, el crecimiento. Y todo eso es cierto. Emprender puede ser una de las experiencias más desafiantes y transformadoras de la vida.
Pero hay una parte de este camino que pocas veces se visibiliza: la soledad.
Empezar con entusiasmo, continuar con coraje
Todo comienza con energía. Una idea, una oportunidad, una motivación. La decisión de emprender suele venir acompañada de un impulso fuerte: querer cambiar algo, construir algo propio, tomar el control de la vida profesional.
Sin embargo, con el paso del tiempo, uno se da cuenta de que este camino no solo exige trabajo duro o creatividad. También demanda sostenerse, avanzar con incertidumbre y enfrentar decisiones en completa soledad.
Realidades que no siempre se cuentan
No tienes jefes, pero tampoco un equipo que te respalde todos los días.
No hay horarios, pero eso también significa que el trabajo te acompaña siempre.
Las decisiones las tomas tú, con sus aciertos... y sobre todo, con sus errores.
El éxito es compartido con quienes te apoyan, pero los problemas casi siempre los enfrentas solo.
A esto se suman los comentarios —siempre bien intencionados, pero a veces desalentadores— que muchas personas emprendedoras escuchamos una y otra vez:
“¿Y cuándo vas a buscar un trabajo de verdad?”“¿Para qué te complicas tanto si podrías estar contratado?”“Eso de ser tu propio jefe suena bonito, pero… ¿y las cuentas?”
Frases que vienen de familiares, amistades, incluso colegas, y que reflejan una mirada todavía muy instalada: la de que emprender es un plan B, un paso temporal, o incluso un capricho.
Lo más difícil no siempre es levantar el negocio
Muchas veces, lo más duro es sostener la motivación cuando las cosas no salen como esperabas. Cuando dudas de tu modelo de negocio, de tu estrategia o incluso de ti mismo. Cuando no hay resultados visibles, ni reconocimiento, ni certezas.
Emprender no es solo aprender de negocios. Es aprender a sostenerse. A levantarse sin aplausos. A creer incluso cuando el entorno duda.
Un camino que vale la pena
No es un camino para todos, y está bien que así sea. Pero quienes lo recorremos, sabemos que cada paso, incluso el más silencioso, construye algo valioso.
Si estás en ese momento en que todo pesa, en que aparecen las dudas o sientes que caminas solo… recuerda esto: no estás solo. Hay muchas personas enfrentando los mismos desafíos, cada día.
Este blog busca ponerle palabras a esas experiencias. Para que también las hablemos, las compartamos y, de a poco, las transformemos.








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